Cuando los dueños compraron esta casa, en un edificio histórico del siglo XIX en el madrileño barrio de Salamanca, el interior ya había sido reformado totalmente por los anteriores propietarios: la distribución, los revestimientos, las instalaciones… Todo en el interior se ajustaba al gusto de los nuevos habitantes, solo hacía falta un proyecto de decoración, actualizar el mobiliario de la cocina abierta y sobre todo reformar por completo y al mismo nivel uno de los espacios estrella: la espaciosa y privilegiada terraza asomada a los cielos de Madrid que es todo un lujo en un barrio tan cotizado. El piso es utilizado como pied-à-terre por los propietarios en sus visitas a la capital: grandes amantes del arte, habitan esta segunda residencia cuando vienen a exposiciones importantes de arte, ferias o eventos artísticos y culturales relacionados con el interiorismo o la arquitectura. Estos gustos debían reflejarse en la decoración y trasladarse a la terraza. Para ello optamos por una base decorativa neutra en cuanto a los revestimientos y mobiliario en tonos grises y toques plateados, para que esta base no restase importancia a la potencia de las obras de arte.
El resultado es una base elegante en tonalidades grises cálidas donde las obras de arte son las que aportan un punch de fuerza y carácter con unas tonalidades que se trasladan a algunos textiles creando un juego engamado lleno de equilibrio. En la terraza la frondosidad de la plantación y la pared con textura madera aporta ese toque de calidez que invita a salir y disfrutar de los tejados de la gran ciudad pero en esta burbuja de diseño y vegetación.
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agosto 08, 2024